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Gilby Clarke - Un Lobo Suelto en Buenos Aires

25 DE MAY DE 2026POR RIFF INFORMATIVOCOBERTURAS
Gilby Clarke - Un Lobo Suelto en Buenos Aires
Hay guitarristas que definen eras y Gilby Clarke es uno de ellos. Nacido en Cleveland y forjado en el Sunset Strip de Los Ángeles, pasó por Candy y Kill for Thrills antes de que Guns N' Roses lo llamara, en 1991, para reemplazar a Izzy Stradlin en plena gira Use Your Illusion. Fueron dos tours mundiales, estadios desbordados y una presencia que se ganó a fuerza de actitud y groove. Cuando Axl Rose lo apartó en 1994, Clarke no dudó: lanzó Pawnshop Guitars, un debut que le dio su propio hit con "Cure Me or Kill Me" y marcó el camino de una carrera solista que continuó con The Hangover, Swag y The Gospel Truth. Además, grabó con Slash's Snakepit y colaboró con Duff McKagan. Un CV que habla por sí solo. Los encargados de abrir la noche fueron los Coverheads, compañeros de ruta de pasadas visitas de Gilby al país y viejos conocidos en el circuito rockanrolero en general. Arrancaron con "Eat the Rich" en castellano y "No Golpees a Mi Puerta" con Piru Sáez al frente, para luego darle paso a Carucha Podestá, quien se adueñó del escenario para interpretar piezas como "Rebel Yell" de Billy Idol y "Solo Vos". Durante la jornada hubo lugar para invitados: Daniela Milagros interpretó junto a Johnny Martin (L.A. Guns y parte de la banda de Gilby) el clásico "Psycho Killer" y luego una excelente versión de "What It Takes" de Aerosmith. El final llegó con "Highway to Hell". Una verdadera cátedra de rock and roll que calentó el local en su punto justo. Antes de pisar por segunda noche el escenario palermitano, Gilby Clarke ya se había presentado con Airbag, quienes lo invitaron como sorpresa a su show en Vélez, marcando el regreso del guitarrista a dicho estadio como en aquella jornada junto a Aerosmith. La demora de 30 minutos en el arranque según lo pautado hizo que el público lo metabolizara entre cervezas y con la ansiedad justa, pero sin quejas. Acompañado por Troy Patrick Farrell en batería y Johnny Martin marcando las bases desde el bajo, el trío tomó posición y el Roxy se transformó en lo que todos habían ido a buscar. El arranque fue a pura potencia con "Monkey Chow", tema editado en el disco solista de Slash’s Snakepit, seguida de "Under the Gun" de Swag. El setlist mezcló material de su carrera solista con joyas de Guns N' Roses y versiones que le quedan como anillo al dedo. Con las armas cargadas, el gancho letal de "It's So Easy" pegado a "Cure Me or Kill Me" terminó de coronar lo que la gente quería: volumen alto y esa mística que nunca falla. Nadie buscaba sorpresas y tampoco hacían falta. Gilby tocó con el oficio de los que saben: manejó el ritmo con naturalidad, fue al grano sin adornos. Los presentes respondieron en cada tema, coreando y devolviendo la energía que el trío ponía sobre el escenario. Una sala que sabía exactamente dónde estaba parada cuando Gilby Clarke tiene una Les Paul en las manos. Avanzado el set llegó el momento más emotivo de la noche. Clarke levantó el vaso y dedicó "Knockin' on Heaven's Door" (Bob Dylan) a los artistas que el mundo perdió en el último tiempo: Ozzy Osbourne, Ace Frehley (Kiss) y Clem Burke, histórico baterista de Blondie que colaboró en varios de sus discos. Tres nombres que marcaron su camino personal y el de toda una generación. El Roxy se detuvo un segundo antes de acompañar. Esos momentos no se planifican ni se ensayan; simplemente ocurren cuando un músico decide ser honesto arriba del escenario. Entre canción y canción, Gilby interactuó con el público, agradeció que se hayan acercado un feriado (25 de mayo) y mostró una escarapela que desató el clásico cantito “Argentina, Argentina” "The Gospel Truth" funcionó muy bien en su estreno en vivo. Después, tras recordar que los Rolling Stones fueron la banda número uno en Argentina por años, el ex-Gunner tocó el emblemático tema "Dead Flowers". Tras unos breves minutos afinando su guitarra, llegó el momento introspectivo con la balada “Patience”, que puso a cantar a toda el mundo y, posteriormente, dio paso al otro clásico de su etapa solista, “Tijuana Jail”. El cierre llegó con "It's Only Rock 'n' Roll (But I Like It)", el bis que selló una noche donde el hard rock no necesitó de pantallas gigantes ni pirotecnia. Solo tres músicos, amplificadores y décadas de canciones que todavía tienen algo que decir. Gilby Clarke volvió a Argentina y demostró una vez más por qué es uno de los músicos más queridos que pasaron por Guns N' Roses. No por lo que fue, sino por lo que sigue siendo: accesible, honesto, entregado. Cinco shows en cinco días, un salto a Vélez con Airbag en el medio, sin bajar la guardia ni perder la sonrisa. El Roxy lo recibió como lo que es: un sobreviviente del Sunset Strip que encontró en nuestro país a una audiencia que lo entiende y que lo espera. Y mientras siga trayendo ese rock directo que construyó a lo largo de toda una carrera, la cita seguirá siendo obligatoria. Gracias a MTS y Miguel Mora por la acreditación y a Facu (blackowl.ph) por las excelentes fotos
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