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Graham Bonnet: Desafiando al tiempo

18 DE JUL DE 2026POR RIFF INFORMATIVOCOBERTURAS
Graham Bonnet: Desafiando al tiempo

Hablar de Graham Bonnet es recorrer buena parte de la historia del hard rock. Todos sabemos que su voz quedó inmortalizada en discos fundamentales junto a Rainbow, Michael Schenker Group y Alcatrazz, además de una extensa carrera solista que lo mantiene vigente a casi ocho décadas de vida. Dueño de un estilo inconfundible y de una personalidad que siempre escapó a los estereotipos del género, el británico llegó a Buenos Aires el pasado 11 de julio para encontrarse con un público que respondió al llamado de una verdadera leyenda.

La cita fue en El Teatrito, con producción de Icarus Music, en una noche que tuvo un condimento especial. Mientras Graham Bonnet se preparaba para subir al escenario, la Selección Argentina disputaba un partido clave por la Copa del Mundo. Lejos de convertirse en un inconveniente, la organización encontró una solución inteligente: al finalizar el recital, quienes quisieran podían quedarse en la sala para seguir el encuentro. Una decisión que fue muy bien recibida por los presentes y que permitió disfrutar del show casi sin mirar el reloj.

Ver a Graham Bonnet desde tan cerca sigue siendo un privilegio difícil de dejar pasar. Por eso llegamos temprano, cuando el personal ultimaba detalles sobre el escenario y los primeros fanáticos comenzaban a ocupar sus lugares.

El bloque local

La apertura quedó en manos de Visitantes del Espacio, el trío marplatense que, con su propuesta, combina heavy y hard rock apoyándose en  buenas canciones y presencia escénica. Desde el comienzo encontraron una respuesta positiva del público, que acompañó cada tema con atención mientras la sala comenzaba a poblarse.

Luego fue el turno de Renzo Reali. El quinteto apostó por un hard rock clásico con claras influencias de los años setenta y ochenta. A pesar de algunos inconvenientes técnicos que afectaron momentáneamente a la guitarra y la batería, la banda resolvió la situación con profesionalismo y sin perder el control del show. El cierre con un mashup de clásicos de Black Sabbath y Led Zeppelin terminó de ganarse el reconocimiento del público.

El bloque nacional cerró con Karkaman, quienes con cada presentación confirman una evolución tanto en ejecución como en presencia sobre el escenario. Canción tras canción fueron cosechando aplausos mientras el recinto terminaba de completar un muy buen marco de público para recibir al número principal.

La bajada de las escaleras

Tras un breve intervalo, el escenario comenzó a transformarse. Hubo que desmontar el set de batería utilizado por las bandas soporte, reorganizar parte del backline y preparar cada detalle para la llegada de la Graham Bonnet Band.

Mientras la expectativa crecía entre los asistentes, se abrió el gran telón y desde el camarín ubicado sobre el lateral izquierdo del escenario comenzaron a descender, uno por uno, los integrantes de la banda. Sin grandes anuncios, simplemente caminaron hacia sus posiciones mientras el público los recibía con ovación.

Y finalmente apareció él: Graham Bonnet. Vestido con una sencilla camisa, corbata, jeans y un calzado cómodo debido a una molestia en sus piernas, el cantante británico volvió a demostrar que la elegancia nunca dependió de la ropa, sino de la actitud. A meses de cumplir 79 años, su sola presencia alcanzó para recordar que algunas figuras trascienden generaciones.

El oficio por encima del paso del tiempo

Desde los primeros minutos quedó claro que el show no iba a sostenerse únicamente sobre la nostalgia. La Graham Bonnet Band mostró un funcionamiento aceitado y un nivel de interpretación realmente alto.

El baterista, Kyle Hughes, aportó la energía necesaria para un repertorio que no dio respiro. En las guitarras, Conrado Pesinato asumió una responsabilidad enorme: interpretar solos y riffs originalmente ejecutados por músicos de la talla de Ritchie Blackmore, Michael Schenker, Steve Vai o Yngwie Malmsteen. Y estuvo completamente a la altura.

Por su parte, Alessandro Bertoni cumplió un rol mucho más discreto durante buena parte del recital, aportando las atmósferas necesarias desde los teclados, aunque tuvo su gran momento cuando desarrolló un brillante solo instrumental que incluyó un fragmento de "Lazy", el clásico de Deep Purple, despertando una inmediata ovación del público.

Pero inevitablemente todas las miradas terminaban regresando al mismo lugar: Bonnet.

Es cierto que, por momentos, el desgaste físico comenzaba a hacerse visible. Hubo pasajes donde la exigencia vocal dejó escapar algún pequeño desafine. Sin embargo, lejos de jugarle en contra, esas imperfecciones terminaron aportando una cuota extra de honestidad a una interpretación completamente en vivo.

Otro detalle que no pasó desapercibido fue la complicidad constante entre Graham y Beth-Ami Heavenstone, bajista de la formación y compañera de vida del cantante. Miradas, sonrisas y pequeños gestos durante el show reflejaron una conexión que iba mucho más allá de lo estrictamente musical.

Un repertorio pensado para recorrer toda una carrera

El set fue un verdadero viaje por las distintas etapas de su trayectoria. Lejos de concentrarse únicamente en una banda, Bonnet eligió recorrer buena parte de su historia artística, permitiendo que cada sector del público encontrara ese tema que había ido a buscar.

Sonaron "Love's No Friend", de su etapa junto a Rainbow; "God Blessed Video", representando a Alcatrazz; "Desert Song", de Michael Schenker Group; además de una impecable versión de "Since You've Been Gone", el inmortal clásico compuesto por Russ Ballard, que continúa siendo uno de los momentos más celebrados de cada presentación.

El público respondió como era de esperarse. Cantó, acompañó con palmas y celebró cada clásico como si el tiempo no hubiera pasado. La conexión entre la banda y el público fue permanente durante todo el recital.

El cierre del set habitual llegó con "Assault Attack", también de Michael Schenker Group, antes de que dos bises terminaran de redondear la noche: "Too Young to Die, Too Drunk to Live" y "Lost in Hollywood".

El legado que sigue escribiéndose

Lejos de convertirse en un simple ejercicio de nostalgia, la visita de Graham Bonnet demostró que algunas figuras consiguen mantenerse vigentes mucho después de haber escrito las páginas más importantes de su carrera.

Ya no se trata únicamente de la potencia vocal que supo convertirlo en una referencia del hard rock mundial ni de la enorme cantidad de clásicos que acumuló junto a Rainbow, MSG o Alcatrazz. Se trata de algo mucho más difícil de explicar: esa presencia escénica que solo poseen quienes hicieron del escenario su lugar natural durante toda una vida.

Nuestro agradecimiento a Icarus Music y Anubis Music Shows por seguir apostando por este tipo de artistas y, especialmente, por la invitación. Porque mientras existan productoras dispuestas a traer este tipo de leyendas, siempre habrá un público listo para volver a cantar esas canciones que, definitivamente, ya forman parte de la historia del rock.