Riff Informativo
RESEÑAS

Hällas – Panorama

30 DE ENE DE 2026POR RIFF INFORMATIVORESEÑAS
Hällas – Panorama
Hay bandas que conviven con su época y hay bandas que la trascienden. Hällas pertenece al segundo grupo. El quinteto sueco lleva una década construyendo su propio universo sonoro, al que ellos mismos llaman "adventure rock": un cruce entre el hard rock de los 70, el prog más épico y una sensibilidad melódica que pocas veces falla. Panorama es su cuarto disco y, también, el primero lanzado bajo su propio sello. Eso dice algo sobre el momento que atraviesan. El disco se abre con "Above the Continuum", una suite de 21 minutos dividida en siete partes. Podría haber sido un error de cálculo. No lo es. La pieza arranca con sintetizadores que tienen algo de ciencia ficción y va mutando: guitarras entrelazadas, órgano vintage, Moog, cambios de tempo que no se sienten forzados, voces que narran la historia de un ermitaño que observa un mundo que se desintegra desde lo alto de su torre. La escala es la de Rush en 2112 o Yes en Close to the Edge, pero el sonido es completamente de Hällas. Tarda en entrar, pero cuando lo hace, no suelta. Después viene "Face of an Angel" y el contraste es bienvenido. Una canción directa, con un groove que recuerda a los mejores Thin Lizzy y un estribillo pegajoso que se instala sin pedir permiso. Las dos primeras pistas juntas son casi un manifiesto: la banda sabe construir en grande y también sabe compactar sin perder profundidad. "The Emissary" llega con riffs de rock clásico, solos bien ejecutados y un desarrollo que va sumando capas sin perder el hilo. Es la pista más cinematográfica del disco, y también la que mejor resume lo que Tommy Alexandersson hace con su voz: alguien que sabe cuándo empujar y cuándo dejar respirar la música. "Bestiaus" baja la velocidad por completo, piano al frente, una balada oscura e íntima que llega antes del final. Juega bien en el contexto de un disco que nunca se estanca. El cierre queda para "At the Summit", seis minutos de heavy prog que acumulan tensión con parsimonia y explotan cuando tienen que hacerlo. Las armonías entre Rickard Swahn y Marcus Petersson brillan especialmente ahí. Nicklas Malmqvist teje texturas con los teclados que envuelven sin tapar. Kasper Eriksson en batería y Alexandersson en el bajo construyen una base que le da al disco su pulso físico, su peso real. Panorama tiene 44 minutos y solo cinco canciones. Cada una es distinta de la anterior, no hay relleno, no hay fórmula repetida. La narrativa distópica que recorre el disco aparece sin forzar un concepto que aplaste a la música: la historia está ahí para quien quiera seguirla, pero las canciones funcionan igual si uno simplemente escucha. Hay discos que son buenos y hay discos que justifican que uno vuelva a ellos. Este es de los segundos.