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In-Dios - Entre amigos y Familia

29 DE JUL DE 2026POR RIFF INFORMATIVOCOBERTURAS
In-Dios - Entre amigos y Familia

Si algo tienen de particular los conciertos en vivo es que son únicos. Todos y cada uno de ellos. Son eventos especiales. Ninguno es repetible. Varios de ellos podrán darse en condiciones y marcos similares (como el lugar, la alineación o el setlist) pero en cada uno habrá siempre un ingrediente especifico que los diferenciará del resto. Y en esta oportunidad, se puede decir que el ambiente de unión y amistad que primó en el Marquee es lo que tuvo de especial el show de In-Dios el pasado 25 de julio.

Con el motivo de presentar de forma oficial al guitarrista Pablo Soler como nuevo miembro, el grupo explotó el recinto ubicado en Villa Crespo con una gran convocatoria, que les permitió montar su propia fiesta y reafirmar su poder sobre el escenario.

Pero antes que eso sucediera, tuvimos cuatro bandas que se encargaron de compartir sus propuestas y aportar su propia cuota de metal a la noche.

Los primeros en arrancar fueron los chicos de
Forte. Grupo de heavy/power que supo tener sus inicios y andanzas a mediados de los 2000, pero que por circunstancias de la vida sus integrantes, sufrió un largo hiatus hasta su retorno en 2019. Y que, desde su vuelta, no vienen parando.

El show de ellos fue preciso. Lleno de fuerza pero acompañado de esa dosis justa de melodía para terminar sacando un sonido limpio y apreciable. Apoyado en sus hits como “La Lucha Está En Mi” o “Que Pasará”, la banda no sufrió ningún tipo de sobresalto y aprovechó su espacio sobre el escenario para seguir ganando terreno y reconocimiento dentro de la escena.

Sin dudas, un comienzo prometedor que se consolidaría con la aparición de Empalador, que desde su actitud hasta su música nos retrotrajeron hacia los 80’, con su heavy/thrash cargado de acero. Ofreciendo un espectáculo con todos los ingredientes característicos del estilo: unas guitarras bien afiladas y galopantes, un cantante gritando por todo lo alto y composiciones con el ADN tanto de clásicos ochenteros como Accept o Razor, como de referentes locales como Malón y Horcas.

Por ese motivo, el cover de “Freewheel Burning” que hilaron en medio de su repertorio, perteneciente a los titanes británicos de Judas Priest, encajó muy bien. Así como ese cierre festejado y aplaudido con “Tu Eres Su Seguridad”, de Hermética.

Luego llegaría el turno de Monasterio. Banda proveniente del interior. De Neuquén para ser más exactos. Y que, con su estilo maduro y potente, no pasaron desapercibidos.  

Su presentación se sostuvo en un machaque pesado de bases rítmicas densas, combinadas con la redoblante y aguda fuerza del thrash más tradicional. Una formula que les permitió explotar tanto el lado más agresivo como melódico de su música. Y que trajo el espíritu del mismísimo Ricardo Iorio al escenario. Tanto en lo instrumental como en lo vocal. Era escuchar a su cantante, Mauro Castillo y sentir al mítico ex líder de Almafuerte, frente a los micrófonos. De la escuela patagónica tenían que ser.

Cerrando con la ronda de teloneros, estuvo Deathmian. La banda quizás, con menos recorrido de las cuatro. Pero tal como vino demostrando en los últimos tiempos y en los Furia Metal Fest, no tuvo problemas en plantarse y mantener la vara alta. Apoyados en la agresividad y violencia de su thrash/death, los chicos de Quilmes mostraron mucha energía y carácter. Con un vocalista que nunca estuvo quieto. Siempre busco la arenga. Y mantuvo a lo largo de su actuación un notable nivel vocal.

Sin duda, el momento más picante y extremo de toda la noche corrió a cargo de ellos.

Tras más de tres horas de música, el Marquee ya se encontraba repleto. Los pequeños huecos que había al principio de la noche habían sido ocupados por fanáticos de todas las edades. Gente que desde hace rato venía disfrutando la velada y ahora, entre risas y bebidas, aguardaba a la espera por la aparición de la banda estelar.

Bajo una lluvia de aplausos, a las 23.40 fue la hora designada para que finalmente los muchachos de In-Dios aparecieron sobre el escenario y sin perder el tiempo, pusieron en marcha el show. Y tal como lo vienen haciendo, el tema elegido para motores el arranque fue “La Última Vuelta”. Una pieza intensa y pesada perteneciente a su segundo álbum, Ultimatum. Que con su riff machacante desató la euforia y encendió al público. Le siguió “Golpeador Golpeado” nos mostró a un grupo en forma y nivel.

Pero los reflectores estaban puestos en Pablo Soler. El talentoso guitarrista había sido anunciado durante la semana como nuevo miembro del grupo de forma oficial, tras la salida de Pablo Akiles. Y si bien el músico ya había venía colaborando con In-Dios en el último tiempo, la presentación estuvo lejos de pesarle. Al contrario, se lo notó sumamente cómodo. Con la tranquilidad de quién sabe lo que toca y hace sobre el escenario. Haciendo gala de sus habilidades cuando precisaba o dejándose llevar por el ritmo furioso de las composiciones.

La química que transmitía junto con su compañero de viola, Nicolás Rivera, resaltó el gran trabajo en unión entre los dos y evidenció los años de amistad que llevan los músicos a sus espaldas.

Por su parte, quién también se robó los focos de atención y los aplausos fue una vez Daniel Medina. Pletórico como siempre. Es de esos vocalistas que es imposible encontrarle una noche mala. Tanto desde la presencia como desde su poderosa interpretación vocal. Todo lo que hace es intachable. Y fruto de la experiencia y compromiso de alguien que sabe manejar las riendas sobre el escenario. 

A lo largo del show, la banda fue intercalando entre temas de su debut y su segundo disco. Varios muy celebrados y cantados como “Fuego En Mi Interior”. Pero la sorpresa la dieron cuando casi sobre el cierre aprovecharon la ocasión para presentar una nueva canción, que será parte de su próximo trabajo de estudio. Titulada “Karma”, este adelanto reafirma la identidad musical del grupo a través de un riff violento que desencadena en un estribillo conciso pero demoledor. En donde Medina juega con sus agudos y su voz más podrida. Una pieza atractiva que sigue la línea musical que vienen manejando los chicos.

Ya como cierre la agrupación se encargó agradecer al público que los acompañó a lo largo de la noche, con una sinceridad que se vio reflejada en los rostros de felicidad de los integrantes.

Su despedida con “Electric Eye” de Judas Priest fue por todo lo alto. En medio de un ambiente de fiesta, amigos y familia. Todos juntos cantando. Y disfrutando de la música que más aman.

Cronica: Juan Cruz Kinder
Foto de Portada: Horacio Luna