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Kampfar - Una Noche en los Bosques Sagrados del Black Metal Noruego

05 DE JUN DE 2026POR RIFF INFORMATIVOCOBERTURAS
Kampfar - Una Noche en los Bosques Sagrados del Black Metal Noruego
Treinta años atrás, cuando Dolk dejó Mock y comenzó a darle forma a lo que sería Kampfar, el black metal noruego estaba en llamas y no solo en sentido figurado. Desde Fredrikstad, lejos del inner circle de Oslo, construyó un proyecto que miró hacia otro lado: la naturaleza, la mitología nórdica y las tradiciones paganas como columna vertebral de un sonido que no necesitaba del satanismo ni de la provocación para existir. Esa banda, años después, llegó a Buenos Aires en el marco de la gira Three Decades of True Norse Black Metal Latin America 2026. Una noche fría de finales de mayo marcó el debut de Kampfar en Argentina como hecho histórico. Demiurgo abrió la jornada con la convocatoria todavía en pañales pero con la determinación de siempre. Más de treinta minutos de mazazos, casi sin mediar palabra, con un sonido profesional que fue dando el calor necesario para apaciguar la espera. Una de las bandas del género más respetadas del país demostrando una vez más por qué tiene ese lugar ganado. Cernunnos llegó con una propuesta que generó dudas previas: su mezcla de folk celta con breakdowns modernos parecía alejada del clima de la noche. Pero centraron el setlist en piezas de From Echoes (2025) y lograron capturar la atención y el headbanging de todos los presentes, que vibraron tras cada canción a pesar de algunos pequeños inconvenientes técnicos. Sin excentricidades, con una pantalla mostrando el logo de la banda como único recurso visual, Dolk y sus compañeros salieron al escenario. La intimidad del Uniclub y la cercanía con los músicos convirtió cada movimiento en algo doblemente intenso. La presentación fue impecable desde el primer minuto: calidad de sonido, técnica y una trayectoria que se percibe en cada nota. Dolk se mostró cercano y comunicativo desde el arranque, compartiendo el mensaje que Kampfar busca transmitir con cada disco. Su presencia fue magnética y mostró toda esa seguridad de quien ha dedicado gran parte de su vida a expandir los límites del pagan black metal, sin necesidad de artificios para sostener la atención de cada uno de los presentes. En un momento del show, el rubio vocalista tomó un cáliz de vino y bebió antes de escupirlo sobre quienes se encontraban en primera fila. Un gesto pagano, coherente con todo lo que Kampfar representa. Entre tema y tema soltó una frase que quedó grabada: "Nunca hicimos esto por la fama ni el dinero. Siempre se trató de lugares como este" que Uniclub respondió con un aplauso cerrado. Stig Ese Eliassen, el bajista, recorrió el escenario acercando el instrumento a las primeras filas para que los fans pudieran tocar las cuerdas. Ole Hartvigsen rugía en los coros mientras intercambiaba posición con los demás músicos. Ask en batería fue sublime: ajustado, potente y preciso, le dio a cada tema el peso que merecía. Once canciones recorriendo tres décadas de discografía. "Feigdar / Ravenheart" abrió el ritual. Luego, "Skogens Dyp" desplegó su frialdad característica antes de que "Ophidian" golpeara con toda la fuerza del black metal más primitivo. "Urkraft" y la poderosa "Tornekratt" demostraron por qué esta banda es parte de los cimientos del género. No hubo pogos porque no hacían falta: el público se mantuvo expectante ante cada movimiento, en un silencio cómplice que habla de una audiencia que entiende lo que está viendo. El cierre llegó con la solemne "Hymne" y la oscuridad de "Det Sorte". Una hora de show que llevó a cada presente por un paseo imaginario por los bosques y montañas de Noruega. Kampfar pasó por Buenos Aires y dejó la sensación de haber presenciado algo histórico. No por el espectáculo visual ni por la producción, sino por la convicción con la que cuatro músicos noruegos ejecutaron su propuesta ante un puñado de personas que sabían exactamente lo que estaban viendo. La naturaleza como fuerza espiritual, las tradiciones paganas como lenguaje y el black metal como vehículo: una combinación que treinta años después de su nacimiento sigue siendo relevante y poderosa. Buenos Aires los vio por primera vez y esperemos que no sea la última.