Kraken - El Legado del Titán

Si hablamos de bandas legendarias surgidas en Sudamérica, los primeros nombres que suelen aparecer son Rata Blanca, A.N.I.M.A.L., Sepultura o incluso Masacre. Pero, ¿por qué no sumar a Kraken a esa lista? La banda nacida en Medellín construyó una historia tan influyente como cualquiera de ellas. Durante los años noventa alcanzó su mayor reconocimiento gracias a una sucesión de discos fundamentales para el heavy metal latinoamericano y a la figura de Elkin Ramírez, el inolvidable "Titán del Rock", uno de los cantantes más carismáticos y respetados que dio el metal en español.
El pasado viernes 3 de julio, en El Teatrito, la banda colombiana volvió a encontrarse con el público argentino en donde no hubo nostalgia ni intentos de vivir únicamente del pasado. Lo que se vio fue una banda decidida a honrar su legado mientras continúa escribiendo nuevas páginas de su historia.
La convocatoria no fue masiva, pero sí profundamente fiel. Entre los asistentes predominaban claramente los colombianos, aproximadamente un 70% del público, muchos de ellos luciendo camisetas de su selección, mientras otros mezclaban los colores cafeteros con camisetas de Kraken y banderas de su país. Del otro lado, los argentinos que acompañaron con igual entusiasmo.
La jornada tuvo condimentos extras. El Teatrito proyectó el partido de Argentina contra Cabo Verde por la Copa del Mundo, y quienes llegaron temprano pudieron disfrutar del pase de la Selección Argentina antes de entregarse al metal colombiano. Previo a la llegada del número principal, la noche contó con las presentaciones de Kallpa Metal, Viatorem Astra y Guerra Santa.
Por las razones futbolisticas antes expuestas, lamentablemente ingresamos al recinto minutos antes de la finalización del set de Kallpa a quienes pedimos disculpas, no faltará oportunidad para verlos nuevamente.
Luego fue el turno de Viatorem Astra, una de las bandas que están consolidando un crecimiento agigantado a quienes tuvimos la oportunidad de verlos en varias ocasiones, siguen demostrando que tienen nivel y potencial para llegar más lejos. Finalmente, Guerra Santa aportó toda la experiencia de más de tres décadas de trayectoria, con Marino Vásquez marcando territorio desde el micrófono con una personalidad que no pasa desapercibida y reafirmando ese heavy metal clásico cargado de contenido social que caracteriza al grupo venezolano.
Con un Teatrito todavía a oscuras, a la hora señalada las cortinas se abrieron y Kraken apareció sobre el escenario sin grandes artificios dejando que las canciones hablaran mientras sonaban los primeros acordes de "Sueño Libertario".
Con el correr de los minutos, el repertorio fue tomando forma, recorriendo las piezas más importantes de la carrera. "Escudo y espada" encontró inmediatamente la respuesta del público, que acompañó cantando como si el tiempo no hubiera pasado. Lo mismo ocurrió con "Sombra desnuda", y la fantastica "No me hables de amor", canciones que siguen ocupando un lugar privilegiado dentro del cancionero del metal latinoamericano.
Uno de los aspectos más destacados de la noche fue el sonido. Tanto la voz como los instrumentos tuvieron un equilibrio prácticamente ideal para una sala de las características de El Teatrito. Las guitarras conservaron toda la melodía sin perder fuerza y los teclados mantuvieron la base con firmeza.
Pero inevitablemente todas las miradas terminan posándose sobre Roxana Restrepo.Asumir el rol de vocalista de una banda marcada por la figura de Elkin Ramírez no debe ser una tarea sencilla. Cualquier comparación aparece de manera automática. Sin embargo, el mayor mérito de Roxana consiste precisamente en no intentar ocupar un lugar imposible. Construyó su propia interpretación de esas canciones, respetando su esencia pero aportando una personalidad propia.
Durante todo el concierto se mostró completamente entregada. Caminó de un lado al otro del escenario, bailó, gesticuló, levantó los brazos buscando la participación del público y sonrió constantemente.
Aunque la banda realizó apenas una breve mención al legado de Elkin Ramírez, su presencia se sintió en cada canción. No hizo falta convertir la noche en un homenaje permanente. Su figura estuvo presente de una manera mucho más natural: a través de las composiciones que escribió y que hoy siguen emocionando a cientos de personas, incluso lejos de Colombia.
Si hubo un instante donde la comunión banda/público alcanzó su punto máximo fue durante "Vestido de cristal". Apenas comenzaron los primeros acordes, El Teatrito se transformó en un enorme coro. Fue, sin dudas, el momento más emotivo del concierto y la confirmación de que algunas canciones ya dejaron de pertenecer exclusivamente a sus autores para convertirse en patrimonio afectivo de quienes las hicieron propias durante décadas.
"Muere Libre" bajó el telón con todo lo que ese título implica. Una canción que en manos de Elkin fue siempre una declaración y que en manos de Roxana sigue siéndolo, con la misma convicción aunque con una voz diferente.
Kraken ya no depende exclusivamente de la figura inmensa de Elkin Ramírez para sostener su legado. Su música encontró la manera de seguir adelante sin olvidar de dónde viene. Y eso, probablemente, sea el homenaje más genuino que puede hacerle a Elkin, aquel vocalista quien dedicó su vida a construir esta historia. Una historia que comenzó en Medellín hace cuatro décadas y que, una vez más, encontró eco en Buenos Aires.
Gracias a Icarus por la producción de la fecha, a Marcela, Carlos, Jorge y todo el equipo por la acreditación y la calidez de siempre, y a Martín Darksoul por la foto de portada.
