LA H NO MURIÓ - SE SINTIÓ EN LAS ENTRAÑAS

Hay shows que uno va a ver con la carga de no haber estado en los originales. Ser demasiado joven, o simplemente no haber llegado a tiempo. Los shows de Hermética en Obras o en Stadium en los noventa son de esos. Una deuda que no se salda pero que de alguna manera presenciar un show de La H No Murió como el del viernes 22 de agosto en el Estadio Malvinas Argentinas, se acorta un poco.
Luego de haber compartido cervezas en la esquina con algunos colegas antes de adentrarnos, vimos que la fila para ingresar se extendía unos ochenta metros, así que apelamos a la credencial de prensa y logramos ingresar minutos antes de las 21 evitando la espera. Al ingresar, se veía que el lugar todavía se estaba llenando — el Malvinas a un 90%, salvando las plateas, todo lo demás repleto. Banderas colgadas por todos lados: barrios, la cara de Ricardo, la H que tanta gente lleva tatuada en el cuerpo. Familias, adolescentes, canas y cabezas calvas que perdieron la batalla contra el tiempo pero no las mañas de poguear y sentir tener veinte años — y otros tantos kilos menos.
El homenaje
De un momento a otro las luces se apagaron y en las pantallas gigantes comenzaron a aparecer imágenes del Pato Strunz mostrando algunos recuerdos de una carrera que marcó al género. Un homenaje justo para alguien que fue parte fundamental de esa historia y lamentablemente fallecido el pasado 20 de julio. El estadio lo recibió en silencio. Esos segundos dijeron más que cualquier discurso, terminado el video, sonó la intro del "Tano Solo" y arrancó la masacre.
Evitando el Ablande
Con la premisa de estar grabando un nuevo disco en vivo, O'Connor, Romano, Kuadrado y Rubio tomaron el escenario y abrieron con aquel himno que no fue por casualidad, fue una declaración. El Malvinas lo entendió y respondió de inmediato.
"La Revancha de América", "Víctimas del Vaciamiento" y "Memoria de Siglos" siguieron construyendo una primera parte demoledora. El pogo no era uniforme sino sectorizado, un grupo acá, otro allá, pero la energía era la misma en todos lados. Cuando sonó "Atravesando Todo Límite" se produjo uno de los momentos de mayor carga emocional con esa canción que toda la escena conoce y que en vivo siempre encuentra a alguien que la necesita más que las otras.
Las letras que no envejecen
Eso es lo que tiene Hermética que ningún análisis termina de explicar del todo, sus canciones hablan de realidades que no desaparecieron. El vaciamiento, la represión, el trabajador aplastado, la dignidad como bandera. "Sepulcro Civil" y "Olvídalo y Volverá por Más" sonaron en 2026 con la misma urgencia que cuando fueron escritas. En algún momento de "Gil Trabajador", O' Connor gritó "¡Viva Perón!, este es un show peronista" y el estadio respondió con todo lo que tenía. Esos momentos no se planifican. Suceden.
Si bien Claudio tuvo algunas entradas desparejas durante la noche, la voz acusa el paso del tiempo en ciertos registros, pero la cintura de años sobre las tablas le permitió sobrellevarlo. Se lo ve revitalizado, con ganas, consciente de lo que significa estar ahí. El Tano sostiene desde la guitarra el núcleo de esa identidad con la misma firmeza de siempre. Carlos Kuadrado en el bajo y Javier Rubio en batería completan una formación que suena compacta y que no necesita imitar al original sino que le dan una nueva vida.
Las sorpresas
El set recorrió prácticamente toda la discografía — quedaron muy pocos temas sin tocar — con un orden diferente al que venían manejando en la gira hasta que llegaron las sorpresas con "Vencedores Vencidos" de Los Redondos, que encontró su lugar natural en una noche atravesada por canciones de resistencia y con "Si Se Calla el Cantor" de Horacio Guarany como intro de "Masa Anestesiada" en el encore. Dos puentes hacia otras tradiciones de la música popular argentina que no desentonaron sino que ampliaron el mensaje.
"Tú Eres su Seguridad", aquella canción que hizo cantar con el puño cerrado y a más de uno se le caían las lágrimas. Tengan 50, 25 o 15 años, el sentimiento era el mismo
No pude ver a Hermética en los noventa. Eso no lo puedo cambiar. Pero vine a ver La H No Murió el 22 de agosto en el Malvinas, y eso tampoco me lo saca nadie. Que el proyecto genere debate es parte del juego, siempre lo fue. Lo que nadie puede discutir es que esas canciones siguen diciéndole algo a la gente. Al adolescente que las descubre hoy, al veterano que las tiene tatuadas, y a cada pibe y piba que sin haber vivido la época en que fueron escritas las canta con orgullo. El legado no necesita defensa. Se defiende solo.
Gracias a Nadya Cabrera por la gestión, a Gonna Go, Pinhead y AV Producciones por hacer posible esta noche y a Ale Reggiani por las fotos





