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RESEÑAS

Mastodon – Marrow Deep

31 DE AGO DE 2026POR RIFF INFORMATIVORESEÑAS
Mastodon – Marrow Deep

Llegar a Marrow Deep implicaba inevitablemente medir el impacto de una grieta irrecuperable: la ausencia de Brent Hinds y la carga emocional tras su fallecimiento. Sin embargo, en lugar de refugiarse en la melancolía o en un tributo, Mastodon eligió procesar el duelo de la única forma que sabe: apretando los dientes y construyendo un disco donde la pesadez y la catarsis van de la mano. Con la incorporación de Nick Johnston en guitarras y la consolidación de João Nogueira en los teclados, la banda firma una obra que suena honesta y atravesada por la urgencia.


El arranque no da tregua. "Your Ghost Again" funciona como una piña directa al pecho y una respuesta ante la pérdida, combinando líneas de guitarra con una carga dramática que sostiene todo el track. La fuerza se estira en "Snakes for Dinner", donde la participación de Josh Homme suma un groove stoner sucio y un riff que marca uno de los momentos más dinámicos y rockeros de la primera mitad.



Lejos de quedarse estancados en el machaque tradicional, el grupo aprovecha la inclusión formal de los sintetizadores para abrir nuevas texturas. El pico más alto de esta búsqueda aparece en "Moth and Bone", una pieza donde los teclados le dan un aire cósmico y espacial a la base rítmica, permitiéndole a la banda respirar fuera de sus estructuras habituales.


Cuando llega el momento de "A Vampire's Demeanor", ésta rompe la calma rescatando la faceta más podrida y visceral de Troy Sanders, quien echa mano a un registro vocal raspado y agresivo que no utilizaba desde hacía años.

El gran problema de Marrow Deep no pasa por su intención ni por la calidad de sus canciones, sino por su extensión. A lo largo de sus 12 canciones (una hora de duración), el tramo medio del álbum tiende a amesetarse, cayendo por momentos en esa fórmula estándar del metal progresivo/alternativo que la banda viene iterando hace una década. No hay temas malos, pero la acumulación de pasajes similares le resta impacto al conjunto y diluye la tensión que tan bien se construye en el inicio.

El final llega con "Golden Spires" que logra reencauzar la marcha a fuerza de pasajes melancólicos y un desarrollo progresivo denso que cierra el recorrido con elegancia.


Este nuevo álbum de Mastodon no viene a redefinir su sonido ni a superar sus obras cumbre, pero sí se afirma como un testimonio de supervivencia. Un disco imperfecto pero sumamente honesto en su dolor que demuestra a una banda que sigue teniendo hambre de gloria.