Megadeth - Megadeth

Llegó el último paso de Megadeth. El trabajo autotitulado aparece como la despedida definitiva de una banda que, siendo honestos, venía en una meseta creativa desde hace muchísimos años.
Dave Mustaine buscó cerrar el círculo rodeado de una formación que suena ajustada, pero el peso de la historia es grande. No es un regreso a las raíces, sino un intento de resumir cuatro décadas en una bolsa que no siempre se mantiene en pie.
La sinfónica del colorado intentó apuntar alto, pero termina entregando algo prolijo pero muy lejos de la ferocidad que alguna vez los puso en la cima del thrash metal mundial.
El LP suena pulido, quizás demasiado. La producción de Chris Rakestraw es sólida, pero le quita ese sonido peligroso que el género necesita.
La formación actual (Mustaine, Mäntysaari, Verbeuren, Lomenzo) encaja, especialmente por la batería de Dirk que es lo mejor del álbum. La voz de Dave Mustaine, considerando su historial vocal y su recuperación tras el cáncer, es uno de los puntos más destacables: afinada, controlada y sorprendentemente firme.
El problema no es cómo suena, sino qué dice. Hay variedad, hay oficio, pero falta ese fuego que los hizo únicos.
Ya hablando de las canciones, hay destellos que recuerdan por qué fueron pilares. "Tipping Point" arranca directo al hueso, "Let There Be Shred", es claramente uno de los puntos más altos y la más cercana al Megadeth que todavía puede incomodar.
Estos singles, junto a la impronta punk de "I Don’t Care", demuestran que la banda todavía parece tener algo de hambre.
"Made To Kill" tiene interesantes cambios de ritmo y buenos solos, aunque nada memorables. Son los momentos donde el parece despertar... pero duran poco. El problema empieza cuando todo se pone previsible. Piezas como "Hey God!" o "Another Bad Day" pasan sin dejar absolutamente nada; son temas que se olvidan apenas terminan.
"Obey The Call" e "I Am War" están bien y nada más, relleno funcional. "Puppet Parade" busca ser atmosférica con climas calmos y relatos de Mustaine, pero no termina de convencer.
Dave intentó meter de todo: speed de los 80, técnica de los 90, producción moderna pero se nota el desgaste y esa sensación de que, por cada acierto, hay un tema insulso.
"The Last Note" es el cierre literal. Mustaine baja el tono de voz, guitarra clásica en mano para entregar sus últimos deseos. "I came, I ruled, now I disappear". Emotiva, sí, pero más simbólica que impactante. Bonita en papel, pero se queda corto frente a lo que fueron.
El bonus track de "Ride The Lightning" es un error total. No suma ni resignifica. Suena a noche de karaoke con las pistas de Metallica de fondo y el colorado cantando encima. Un cierre que no genera emoción, solo aceptación. La carrera termina, pero sin el impacto que merecía.
Si no hubiese salido bajo el nombre de Megadeth sería uno más de los cientos que se editan y quedan en el olvido.
Como material homónimo, intenta condensar todas las eras pero el resultado es una mezcla que nivela para abajo.
No es el cierre que los fans históricos esperábamos, es una despedida digna pero no memorable.
Así cierra su carrera una banda que fue pilar del thrash. Con un álbum correcto que nadie va a volver a escuchar.
