Nargaroth – Apocalyptic Steel

Hablar de Nargaroth es meterse en un terreno donde la música y la polémica caminan de la mano. René "Ash" Wagner lleva tres décadas siendo una de las figuras más singulares y divisivas del black metal alemán, y su nuevo trabajo, Apocalyptic Steel, no es la excepción. Pero acá hay un truco temporal: este álbum no es material recién compuesto. Las canciones se grabaron en un solo fin de semana de 2014 y quedaron olvidadas en un disco duro en Estados Unidos mientras la banda priorizaba Era of Threnody (2017). Doce años después del chispazo inicial, tras desempolvar los archivos, regrabar baterías y meter voces nuevas, el álbum finalmente ve la luz vía Season of Mist.
Lo primero que salta a la vista es que Apocalyptic Steel se planta como una declaración de principios anti-moderna. Olvidate de las atmósferas pretenciosas o los coqueteos vanguardistas de sus últimos trabajos; esto es black metal directo, rústico y con un fuerte olor al heavy metal clásico de la vieja escuela, citando influencias que van desde Judas Priest y Accept hasta el thrash podrido de Sepultura o Slayer. Temas como “Steel Apocalypse” y “Twisted Steel” arrancan con una marcha militar y un machaque ganchero que te arrastra de inmediato a una tormenta de riffs tradicionales y ritmos cortantes que recuerdan a la época más cruda de Immortal.
El disco brilla cuando se abraza a sus propios fetiches y homenajes. “Metalheart” funciona como un himno de orgullo metalero donde Ash tira nombres de bandas del underground como si estuviera repasando su colección de vinilos, mientras que “I Drink Alone” le mete un toque de rock and roll sucio y misantropía pura que calza justo con la identidad del proyecto. Las composiciones son ajustadas y demuestran el oficio de un veterano que sabe perfectamente cómo estructurar un tema para que sea ganchero sin perder la mugre.
Sin embargo, el ojo crítico no puede ignorar el olor a naftalina y los tropiezos técnicos. El mayor problema del disco pasa por la mezcla final: la voz de Ash está tan ridículamente alta en los monitores que por momentos se devora por completo a la batería y oculta las líneas de guitarra. Además, el álbum sufre de una alarmante falta de ideas frescas. Los riffs son predecibles, las estructuras se sienten repetitivas y, hacia la segunda mitad, el viaje se vuelve plano, como caminar con unas botas viejas y gastadas que te quedan cómodas pero ya no te llevan a ningún lugar nuevo. Refritar un descarte de hace una década se siente, por momentos, como un movimiento un tanto perezoso.
Apocalyptic Steel mo es un desastre, tiene momentos muy disfrutables y se agradece la honestidad de un sonido rancio y sin filtros. Pero para una banda con la historia de Nargaroth, este rescate emotivo del archivo se queda a mitad de camino, dejándonos con las ganas de escuchar qué tiene para decir Ash con música realmente nueva.
