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Nile - Faraones del Metal

15 DE MAR DE 2026POR RIFF INFORMATIVOCOBERTURAS
Nile - Faraones del Metal

El Teatrito recibió la segunda visita de Nile a la Argentina en poco menos de 3 años. La banda de Carolina del Sur llegó en el marco de The Underworld Tour, presentando su último álbum, The Underworld Awaits Us All (2024).

La maratón de shows que venía transitando este cronista —con VOLA y DRI & Ratos de Porão como paradas previas— sumaba una nueva estación, esta vez en el extremo más brutal del espectro.

Cuatro bandas nacionales de las más pesadas del ámbito local se encargaron de abrir la jornada antes de que Karl Sanders y compañía salieran de sus sarcófagos para tomar el escenario y matar.

La jornada comenzó temprano con Morferus, su set se centró en letras sobre homicidios reales, destacando el "hitazo" dedicado a los hnos Schoklender y cerrando con un cover de Terrorizer.

Exterminio siguió con un death metal crudo; algunos problemas de acoples no impidieron ni arruinaron su set. Manifiesto fue, de las cuatro, la actuación más redonda de la noche: con Jorge Armada al frente. dieron una clase magistral de death/thrash con un sonido impecable y una propuesta que siempre es digna de apreciar.

Lesa Humanidad cerró la previa con su brutal death metal, aunque algunos inconvenientes en el volumen de la única guitarra, opacaron una actuación que venía siendo redonda.

Con las bandas locales ya descansando en el sector VIP, El Teatrito fue cambiando de piel.

Música egipcia comenzó a sonar por los parlantes, construyendo una atmósfera que anticipaba lo que estaba por venir.

El público se acomodaba, la temperatura subía y la expectativa se convertía en ansiedad entre quienes estaban en el recinto. Nile no es una banda que necesite presentación en el ambiente del death metal extremo, llevan más de tres décadas fusionando brutalidad técnica con mitología egipcia que se impregna en cada letra, en cada composición.

Esta cuarta visita prometía al menos igualar la intensidad de 2023. Lo que nadie podía anticipar era el nivel quirúrgico que estaba por suceder.

Los telones se abrieron y los cuatro integrantes salieron a castigar sus instrumentos. Arrancaron con "Stelae of Vultures", uno de los cortes del disco editado en agosto del 2024, dejando en claro desde el primer momento que lo suyo no va en joda.

La formación actual —Karl Sanders y Zach Jeter en guitarras, Adam Roethlisberger en bajo y el descomunal George Kollias en batería— sonó como una maquinaria perfectamente aceitada.

Kollias castigó a velocidades que desafían cualquier lógica humana. ¿O habrá sido poseído por los dioses egipcios? Con "Sacrifice Unto Sebek" llegó el primer clásico de la noche y ahí el pogo se intensificó con fuerza.

No podían faltar los clásicos cantitos de cancha, algunos nombrando a la banda de distintas maneras —unos gritaban "Nile", otros "Nail"— mientras que gran parte del venue vitoreaba al creador de la bestia: "Olé olé olé olé… Saaaanders… Saaaanders…", que recorrió el lugar.

Karl se detuvo, sonrió con una mezcla de orgullo y emoción, y se tomó unos instantes para disfrutar el momento antes de continuar. Esas escenas espontáneas son las que hacen que tocar en Buenos Aires tenga ese “no sé qué” que afloja las piernas a cualquier músico internacional.

Continuando con el setlist, este recorrió distintas etapas de una discografía enorme: "The Black Flame", "Smashing the Antiu" y "Kafir!" sonaron con extrema brutalidad en el tramo central.

La bestial "Black Seeds of Vengeance", clásica del álbum homónimo del año 2000, cayó como una lápida y selló la noche para un público que todavía resistía en el pit.

Al terminar, el telón no bajó. Sanders se quedó juntando cables sobre el escenario, el público, confundido, esperaba un tema más que nunca llegó. Ese momento —sin ceremonia, sin cierre formal, casi doméstico— terminó de definir el carácter de la noche: Nile no vino a hacer teatro, vino a tocar death metal. Lo hicieron durante poco más de una hora con una precisión que pocas bandas del género pueden ofrecer en vivo.

La mística egipcia, los riffs imposibles y la brutalidad técnica se combinaron en una gran presentación aunque con un raro sabor en boca.

Las cuatro bandas locales cumplieron preparando el terreno, con Morferus y Manifiesto como los puntos más altos de la previa, sin desmerecer la labor de Lesa Humanidad y de Exterminio.

El plato fuerte no defraudó: la formación actual de la banda demostró que la ausencia de Dallas Toler-Wade no opaca en absoluto la propuesta. Sanders sigue siendo el arquitecto de un sonido que no tiene equivalente en el metal extremo.

Para quienes venimos transitando una temporada de shows tan cargada como la de este 2026, esta fecha aprueba con creces. El cuello lo pagó y valió cada segundo.

Gracias a Carlos, Marcela y al equipo de Icarus por la acreditación y a Martin Darksoul por las fotos.