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Old Man's Child: la obra de un solo tipo

01 DE SEPT DE 2026POR RIFF INFORMATIVOINFORMES
Old Man's Child: la obra de un solo tipo

Old Man's Child arranca en Oslo, pero no como Old Man's Child. Arranca en 1989 como Requiem, una banda de tres adolescentes que tocaban covers de Slayer y Metallica porque ni siquiera tenían material propio todavía. Tom Rune Andersen en voz y guitarra, John Eivind Andersen en la otra guitarra, Kenneth Åkesson en batería. Nada del otro mundo. Con el tiempo empezaron a componer temas propios, más pesados, y en 1993 grabaron un demo homónimo que terminó siendo lo único que quedó de esa etapa death metal. Y ahí se dieron cuenta de algo: eran básicamente la única banda de death metal en medio de una explosión de black metal noruego. Así que hicieron lo lógico. Cambiaron de género. Y de nombre.

El nuevo nombre lo sacaron de un libro sobre vikingos, porque les sonó bien. Old Man's Child. Y como toda banda que se preciaba de pertenecer a esa escena necesitaba sobrenombres oscuros, Tom pasó a ser Galder (antes había probado con Grusom), John se volvió Jardar y Kenneth pasó a ser Tjodalv. El servicio militar obligatorio retrasó todo un par de años. Tjodalv aprovechó ese tiempo libre para meterse a tocar batería en una banda nueva que se llamaba Dimmu Borgir. Anotá ese nombre, porque va a volver.

Cuando Galder y Jardar volvieron del ejército, grabaron el demo In the Shades of Life (1994), con producción de esas típicas de la época, mala, pero con algo de melodía asomando entre tanto ruido. Alcanzó para llamar la atención de Hot Records, el sello del propio cantante de Dimmu Borgir, y ahí arranca en serio la historia. Born of the Flickering salió en 1996, ya con un bajista nuevo, y mostró algo que se volvería la marca registrada de la banda: agresividad típica del black noruego, pero con guitarras y teclados bastante más melódicos que el resto de la escena. Le fue bien. Tan bien que Century Media, un sello bastante más grande, los ficharon casi enseguida.

The Pagan Prosperity (1997) fue el segundo disco y, para muchos, una mejora directa del primero: más producción, teclados con más protagonismo, canciones más elaboradas sin perder la crudeza de base. Ahí la banda ya parecía encaminada a ser algo grande. Pero por dentro se estaba quebrando. Jardar se fue. Y Galder quedó como único líder, algo que ya no cambiaría nunca más. De hecho, para el disco siguiente ni se molestó en buscar reemplazo fijo: tocó guitarra, bajo, teclados y voz él solo, y llamó a Gene Hoglan (sí, ESE Gene Hoglan) para la batería. El resultado fue Ill-Natured Spiritual Invasion (1998), grabado en los Sunlight Studios de Suecia, más técnico, más rápido, con un pie ya metido en el black sinfónico.

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Ahí volvieron Jardar y Tjodalv por un rato, aunque no para quedarse. Con ellos grabó Revelation 666: The Curse of Damnation en el año 2000, coproducido con Peter Tägtgren en los Abyss Studios. Este es, probablemente, el disco que mucha gente todavía señala como el mejor de la banda: los teclados ya no acompañan, definen el sonido, y Old Man's Child queda instalado del todo entre las bandas de black sinfónico. Justo en ese momento a Galder lo invitan a sumarse como guitarrista de Dimmu Borgir, que en ese momento estaba en su mejor década. Aceptó. Y aunque siempre insistió en que los dos proyectos podían convivir, la verdad es que el tiempo dividido le terminó costando mucho más caro a Old Man's Child que a Dimmu Borgir.

Desde ahí la banda se volvió, básicamente, un proyecto de estudio. Sin giras. In Defiance of Existence (2003) sumó a Nick Barker (que también tocaba con Dimmu Borgir en ese momento) en batería, y sonaba lo suficientemente parecido a lo que hacía Dimmu Borgir como para que muchos empezaran a verlos como una especie de banda paralela, aunque en realidad las dos tenían prácticamente la misma edad.Vermin llegó en 2005, con Eric Peterson de Testament como invitado, profundizando todavía más el lado sinfónico, otra vez con Galder tocando casi todo. No todos quedaron convencidos: parte de la crítica especializada empezó a repetir que la banda ya no era mucho más que un subproducto de Dimmu Borgir, con demasiado teclado y poca sustancia. Otros seguían viéndola como una de las propuestas con más identidad de la escena. Como suele pasar, la verdad probablemente está en el medio.

Slaves of the World (2009) fue el séptimo álbum, grabado en Gotemburgo con Peter Wildoer en batería, y para bastante gente sonó incluso más contundente que lo que Dimmu Borgir estaba sacando en esos años. Después de eso, silencio. Total. Galder dijo en algún momento que para 2012 iba a tener algo nuevo. Pasaron 2012, 2013, 2014, y varios años más sin noticias reales, más allá de algún video suelto en 2019 mostrándolo en un estudio. La pandemia no ayudó. Recién en 2024, cuando Galder anunció formalmente su salida de Dimmu Borgir después de casi 25 años ahí, quedó claro que Old Man's Child iba a ser su prioridad de verdad.

Treinta y tantos años después de esos adolescentes tocando covers de Slayer en Oslo, la única constante siguió siendo Galder. Todo lo demás, bajistas, bateristas, segundos guitarristas, hasta el propio Jardar fue y vino. Y en el medio quedó una discografía que, la quieras ver como una rareza dentro de la sombra de Dimmu Borgir o como una de las bandas más personales del black sinfónico noruego, sigue siendo, básicamente, la obra de un solo tipo que nunca terminó de soltarla del todo.