Stormkeep – The Nocturnes of Iswylm

Cinco años después de haber sacudido el underground con su debut, Stormkeep regresa con The Nocturnes of Iswylm, un álbum lanzado a través del sello Vesperian que demuestra cómo revivir el pasado sin quedar atrapado en la nostalgia barata. El proyecto está liderado por Isaac Faulk, un nombre que ya genera una expectativa enorme en el mundillo extremo por ser el baterista y motor rítmico de los aclamados Blood Incantation. En este ropaje paralelo, Faulk estructura siete composiciones que promedian los seis minutos de duración —con la única excepción de la extensa “Ballad of a Fallen Star” de casi diez minutos— para edificar una odisea con carácter y personalidad propia.
El gran triunfo de este trabajo es su equilibrio compositivo. Al igual que lo hecho por Worm este año, Stormkeep no se limita a clonar fórmulas. La música combina el black metal sinfónico y melódico arrojando en la licuadora aspectos de Dissection, Emperor, Dimmu Borgir y Cradle of Filth. El tema de apertura, “The Taste of Immortal Blood”, funciona como el plano de ruta obvio de este cambio sónico: ráfagas de blast beats, sintetizadores pesados, voces limpias y un galope épico que remite al power metal finlandés estilo Ensiferum, coronado por un solo de guitarra inspirado al cierre. Piezas como “Saccharine Subjugation” y la sublime “Echoes in the Vasts of Sequestration” refuerzan este acierto, tomando el heroísmo en las guitarras de su antecesor pero dándole una vuelta de tuerca intrincada a lo Ihsahn.
Sin embargo, el álbum tropieza cuando cede a sus peores impulsos góticos. El punto más bajo de la experiencia llega con el single “Imperious Sanguine Eroticism”, una canción que cae de cabeza en los clichés del género al rescatar los peores vicios del matrimonio entre el dark metal y el metal sinfónico de fines de los noventa. Esas estrofas cantadas en limpio con tintes vampíricos y el medio tiempo orquestal se sienten anticuados y le quitan peso al disco.
A pesar de estos baches estructurales, el balance global de The Nocturnes of Iswylm es un éxito rotundo. Es un trabajo sofisticado, rico en arreglos y texturas vocales que sabe cuándo incorporar elementos modernos para justificar su propia existencia en la escena actual. Stormkeep demostró que se puede mirar al pasado con absoluto respeto y, al mismo tiempo, parir una obra con la fuerza necesaria para sostener su propio peso.
