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Submasq – Spirit Animal

Hace 5 díasPOR RIFF INFORMATIVORESEÑAS
Submasq – Spirit Animal

Detrás de Submasq hay una historia de mutación y peso propio: se trata de los israelíes anteriormente conocidos como Subterranean Masquerade, pioneros en cruzar el metal progresivo con el ethno-rock y arreglos de Medio Oriente. Firmar con un sello como Willowtip para lanzar este quinto disco llamado Spirit Animal ya era una declaración de intenciones, pero el resultado —concebido como un viaje autobiográfico sobre el trauma, las adicciones y el trastorno bipolar— supera cualquier expectativa de libreto.

Adentrarse en Spirit Animal exige asumir de entrada que no hay espacio para la escucha pasiva. El grupo se mete directo en el terreno del metal progresivo y de vanguardia sin pedir permiso. Lejos de quedar atrapados en el cliché del prog-metal aburrido que busca impresionar con virtuosismo vacío, acá hay un trabajo repleto de quiebres de tiempo, instrumentos étnicos y una agresividad que se nota pensada a fondo.

El arranque con "Cardamom" te tira el manual por la cabeza desde el segundo uno, sumando a Ron "Bumblefoot" Thal como invitado de lujo para clavar solos sobre una base rítmica implacable, ritmos regionales y un buen juego en la voces alternando limpias con algunos gritos guturales. En "Monuments" la canción mantiene la fuerza del inicio con gritos de ultratumba entremezclads con coros a varias voces, pero lo que realmente engancha es el bajo: en vez de taparse detrás de las guitarras, mete líneas propias que le dan un cuerpo tremendo a los cambios de compás. En "Mechanical Prayers" van todavía más lejos al clavar capas atmosféricas en medio de la podredumbre, elementos electrónicos y ritmos arábigos. Esos detalles salvan al tema de ser un mero alarde de técnica estéril.


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Ese es el gran acierto del grupo: saber cruzar la brutalidad más pesada con matices progresivos y pasajes más accesibles que te descolocan en el momento justo. Cuando la distorsión parece saturarlo todo, en cortes como "Calypso" y "Sanctified" aparecen quiebres rítmicos, texturas tradicionales y melodías raras que abren el panorama sin perder un gramo de fuerza. Todo esto encima suena impecable; la producción es clara y permite escuchar qué carajo está haciendo cada instrumento dentro de semejante caos organizado.

Ahora, hay que ser sinceros: el disco es una maratón mental. Hacia la segunda mitad, en temas como "Uman Inshallah" o "The Unlucky", la acumulación de estructuras complejas, líricas densas y ganchos tradicionales te pasa factura. Es un álbum agotador, sofocante y por momentos excesivo. No es algo para escuchar de fondo mientras hacés otra cosa; si le sacás la mirada de encima dos minutos, te perdiste.

Cierran con "Trust", un tema que sintetiza bien lo que es la propuesta: ambición pura, búsqueda de identidad y cero ganas de complacer al oyente casual. Submasq firmó una obra difícil de digerir de un solo tirón, pero con una personalidad rabiosa que le pasa el trapo a la mitad de las bandas prolijas de la escena actual. Exige varias reescuchas, te quema la cabeza, pero vale totalmente la pena. Disco recomendado y que estará en el top de muchos rankings de fin de año.