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COBERTURAS

The Fall Of Troy en El Teatrito

07 DE MAR DE 2026POR RIFF INFORMATIVOCOBERTURAS
The Fall Of Troy en El Teatrito
Buenos Aires, bitácora del sábado 7 de marzo de 2026. Una noche más, un show más y una visita esperada dentro del circuito alternativo porteño. Otra vez el Teatrito fue el punto elegido para el debut argentino de The Fall of Troy, que llegó al país bajo la producción de Icarus Music. El trío proveniente de Washington —integrado por Thomas Erak en voz y guitarra, Tim Ward en bajo y Andrew Forsman en batería— aterrizó en la ciudad en medio de su gira latinoamericana. Con poco más de 120 personas ocupando el recinto, la expectativa giraba en torno a una propuesta conocida por su mezcla de post-hardcore, math rock y estructuras impredecibles. El puntapié se dio a las 20:30 con la presentación de Kurí. Los locales ofrecieron una propuesta emparentada con el mathcore con pasajes de ritmos jazzeros, logrando una atmósfera cercana a lo realizado por The Dillinger Escape Plan. Con el correr de las canciones se fueron soltando, entre agradecimientos y nervios, llegó un momento destacado: el gran “Sote”, aquel que seguramente te lo cruzaste en varios shows como la persona que ayuda a las bandas y corre de un lado al otro para que todo salga bien, tomó el control de la batería en una participación especial que demostró la camaradería entre músicos. Antes de despedirse, presentaron material inédito y cerraron su participación con energía. Excelente set de los pibes. Buen futuro por delante. Y ahora era tiempo de dejar todo preparado para el show internacional, durante el intervalo que duró algo así como unos 25 minutos, la música de fondo acompañaba mientras se realizaban los últimos ajustes de sonido y algunos de los integrantes de la banda principal se dejaban ver caminando por el pit ante la mirada de los fans. El público (mayormente joven) comenzó a concentrarse frente al escenario. No era una convocatoria masiva, pero sí una audiencia particularmente entusiasta, compuesta por seguidores que venían esperando este debut desde hacía tan solo 20 años. Finalmente, cerca de las 21:30, las luces cambiaron y el trío apareció en escena para dar inicio formal al concierto que todos estaba esperando. El show comenzó con la intensidad que caracteriza a la banda. Cambios abruptos de ritmo y una ejecución que combinó precisión con caos. Tras la primera canción llegó un momento inesperado: el público comenzó a cantar el “feliz cumpleaños” para Thomas Erak, que celebraba su aniversario justamente ese 7 de marzo. La escena generó uno de los primeros momentos de conexión directa entre la banda y los presentes. Poco después, un breve juego de luces rojas anticipó un guiño inesperado: los primeros acordes de “Raining Blood” de Slayer sonaron por unos segundos, provocando una reacción inmediata por cierta parte del público que coreó ese mítico riff. Con el concierto ya en marcha, la energía en el pit comenzó a crecer. Pogos, mosh y los característicos “bailes ninja” propios del circuito post-hardcore aparecieron entre quienes ocuparon un lugar aquella noche en El Teatrito. Durante “Sledgehammer” se produjo un curioso momento cuando incluyeron un fragmento de “Heart-Shaped Box” de Nirvana en pleno desarrollo del tema. La banda siempre mantuvo ese ritmo intenso en donde alternaron pasajes matemáticos, descargas directas y una fuerza general por parte de cada uno de los que integran el trío. Durante un breve break, alguien del público pidió una canción específica a lo que Thomas respondió con una sonrisa tajante: "It's my birthday, my setlist". Si bien el público estalló en risas y aplausos, la respuesta no se sintió del todo amena. El dominio escénico de Thomas, sumado a una base rítmica inquebrantable, permitió que estos momentos de improvisación y diálogo con la platea fluyeran con naturalidad, sin interrumpir el ritmo del evento. Durante ese tramo del show también hubo lugar para un cover, “Say It Ain’t So” de Weezer sonó de manera íntegra y fue acompañado por gran parte del público que reconoció la canción y se animó a cantarla junto a la banda. Hacia el final, una torta apareció sobre el escenario mientras el público volvía a cantar el cumpleaños para Erak. El músico sopló las velas junto a sus compañeros y un público que fue parte del festejo. Para el cierre eligieron “F.C.P.R.E.M.I.X.”, coreada y cantada por todos —inclusive este cronista—. Tras un breve cruce entre el cantante y parte de la organización por los tiempos del venue, lograron agregar dos canciones más al setlist. Más allá del gesto, el show confirmó la vigencia de The Fall of Troy como referente dentro del post-hardcore y el math rock. Su debut en Buenos Aires trajo técnica, intensidad y cercanía con el público en una noche que dejó una marca dentro del circuito alternativo local.