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Tyger of Pan Tang - Rugidos en la Medianoche

14 DE JUN DE 2026POR RIFF INFORMATIVOCOBERTURAS
Tyger of Pan Tang - Rugidos en la Medianoche
Siempre es bueno retroceder y ver los cimientos de quienes nos forjaron. Como amante del heavy metal, en especial de la New Wave of British Heavy Metal, enterarme de que los ingleses Tygers of Pan Tang llegarían a Buenos Aires me hizo poner la piel de gallina. Habiendo visto en varias oportunidades a sus compatriotas Iron Maiden y Saxon como los más grandes exponentes del movimiento, debía estar presente en el show de los tigres a como dé lugar. Si bien Uniclub era el venue elegido, la cantidad de anuncios para lo que resta del año — sumado a los que ya están en carpeta para el 2027 — hizo que las expectativas bajaran.y el evento tuviera que realizarse en el CC Bula debido a baja venta. Pero el heavy metal no entiende de excusas. Luego de la jornada laboral, y agradeciendo por la invitación, dimos el presente apenas algunos minutos después de la apertura de puertas. El reloj marcaba las 20 horas cuando Bardoma subió al escenario para dar su performance cargada de verdadero sentimiento pesado. Presentaron canciones de sus dos discos y con puños en alto y birras por acá y por allá, los que ya estaban adentro no podían evitar mover la cabeza. Batial salió a escena con un sonido que ganó terreno mientras Marco, su vocalista, se movía por todo el frente del mini escenario vestido de cuero, gorro y lentes, bien al estilo Rob Halford. Dos buenas bandas que hicieron el aguante en la previa de una noche que iba a ser larga. Muy larga. Con el set anunciado para las 21:30, todo se vio empañado por causas ajenas a la producción. Una cancelación en el vuelo que traía a la banda desde Paraguay retrasó el inicio por dos horas. En otro contexto, eso mata un show. Pero el público metalero es otra cosa: nadie se fue, nadie se quejó. La gente aprovechó para tomar una cerveza más, charló y esperó. Porque cuando algo vale la pena, se hace el aguante. Cuando vimos a la banda bajar de la camioneta, también llegó el alivio. Robb Weir apareció y tomó el micrófono antes de que sonara una sola nota. Se disculpó por la demora con la naturalidad de quien no tiene ego que cuidar, agradeció a los presentes por quedarse y pidió unos minutos más para terminar de ajustar. Obviamente, eso hicimos. Luego de una breve prueba de equipos y ajustes, "Euthanasia" abrió el show y el local explotó con ese riff inicial que se instala y no pide permiso. Puños en alto, cabezas en movimiento, el ritual por fin había empezado. "Gangland" terminó de confirmar que los “tigres” no vinieron a apoyarse en la nostalgia sino a demostrar que siguen vivos. El vocalista Jacopo Meille demostró que sus veinte años en la banda no fueron en vano: manejó cada registro con facilidad mientras transmitía una alegría genuina y contagiosa. Entre canción y canción conversaba con la gente, sonreía, jugaba con las primeras filas. No era protocolo, era alguien disfrutando de verdad. Robb Weir mantuvo un perfil más bajo sobre el escenario pero su guitarra habló por él. Francesco Marras lo secundó construyendo esas armonías gemelas que son la firma sonora de la banda mientras Craig Ellis en batería fue el motor de todo: potente, preciso, sin adornos innecesarios. La banda aprovechó para presentar "Electrifyed", single del próximo álbum, que encajó con toda naturalidad en el set. "Slave to Freedom" tuvo su momento particular cuando el guitarrista líder tomó un vocoder, ese símbolo inequívoco de otra época que en el contexto del show sonó como una rareza bienvenida y nostálgica. "Love Potion No. 9", el cover de The Clovers, aportó pura melodía antes de que llegara lo mejor. Jack anunció que venía algo rápido y fue ahí cuando los empujones empezaron a sentirse. Cuando sonó el riff de 'Hellbound', el CC Bula se convirtió en otra cosa. El pogo tomó forma y fue celebrado por todos esos metaleros que llevaban décadas esperando escuchar ese tema en vivo. "Love Don't Stay" dio un respiro antes del final. Y entonces llegó "Suzie Smiled", con ese encanto tan característico de la NWOBHM donde la melodía y la emoción siempre convivieron con la fuerza. El final perfecto para una noche en la que Tygers of Pan Tang llegó a Buenos Aires con todo en contra y saldó una deuda a puro heavy metal. Gracias a Leo y al equipo de Heresy por entender que el heavy metal de culto también tiene su lugar.