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Unto Others - El Teatrito

26 DE MAR DE 2026POR RIFF INFORMATIVOCOBERTURAS
Unto Others - El Teatrito

El día bajaba la guardia y la tarde, como en complicidad con lo que nos esperaba, se puso gris. La melancolía en el ambiente anticipaba la noche goth que El Teatrito de Buenos Aires tenía preparada para recibir a Unto Others en su debut en la Argentina, la banda de Portland que ha construido una identidad propia en la unión del heavy metal clásico con el gothic rock.

La gira Never, Neverland Latin America 2026 hizo escala en la calle Sarmiento aunque el aforo fue escaso comparado con lo que ese mismo venue suele recibir.

Los que estuvimos ahí sabíamos exactamente por qué habíamos ido. Una noche que cumplió el sueño de varios y que creíamos que nunca llegaría.

Bitter Seed abrió la tarde con su metal gótico de clara raíz europea, ese sonido denso y romántico que remite directamente a la época dorada de Theatre of Tragedy. Set sólido, propuesta coherente con el tono de la noche y una actuación que sorprendió gratamente a quienes los descubrían por primera vez.

Luego, Bloodparade siguió con su electro-goth y Brenda Cuesta al frente. Su larga trayectoria se notó en cada movimiento: sabía leer al público y guiarlo durante toda la performance sin soltar el hilo. El momento más recordado fue el cover de "(I'll Never Be) María Magdalena" de Sandra, que cayó como una pieza de culto entre los presentes.

Dos bandas locales que estuvieron a la altura de lo que la noche exigía antes del plato fuerte.

Unto Others hizo su aparición ante el público con "A Single Solemn Rose" y desde el primer acorde quedó claro que iba a ser una jornada especial. En vivo suenan más pesados que en estudio sin perder esa sutileza gótica que los define.

"Butterfly" llegó de inmediato y fue coreada con esa intensidad que parecía arrancada desde adentro del alma de los presentes.

Gabriel Franco — a quien tuvimos la oportunidad de entrevistar para Riff Informativo — se dirigió al público con una cercanía que borró cualquier distancia entre escenario y los fanáticos.

Para este cronista, que venía siguiendo la trayectoria de la banda desde los tiempos de Idle Hands, ver ese momento en vivo tenía un peso particular que quedará grabado en la memoria.

El set recorrió toda la discografía con una selección que equilibró momentos de pura descarga con otros más introspectivos. Cuando llegó el turno de "Heroin" se desató la euforia. No éramos muchos, pero nos hacíamos oír.

El mexicano Sebastián Silva recorrió el escenario sin pausa durante todo el set, haciendo el amor a cada nota, buscando los flashes y siendo un complemento al show con sus solos de guitarra.

El cover de "Pet Sematary" The Ramones fue otro de los momentos más celebrados de la jornada que fue reinterpretado desde la estética propia de la banda, oscuro y contundente, sin caer en la caricatura ni en la copia fiel.

Hubo un momento en el que todo se detuvo. "Can You Hear the Rain", tan sutil, tan bella, nos hizo entrar en un trance durante los minutos que dura.

El Teatrito en silencio cómplice, Franco al frente sosteniendo cada palabra, el público completamente entregado. Esos son los instantes que justifican estar ahí, los que no se pueden reproducir en video ni explicar con palabras.

La sala semivacía, lejos de ser una limitación, jugó a favor en ese momento más que en cualquier otro: la cercanía entre músicos y público generó una intensidad que en recintos más grandes se diluye inevitablemente.

Obviamente no podía faltar "Give Me to the Night". Ya desde el anuncio por parte de Gabriel Franco se desató uno de los momentos más caóticos de la noche que incluyó puños en alto y coros que llenaron cada esquina del lugar.

El encore funcionó como una última inmersión, tres temas que cerraron el círculo emocional que la banda había construido desde el inicio y que "Cosmic Overdrive" bajó el telón con toda la energía que la noche merecía.

Unto Others no necesitó un teatro lleno para demostrar por qué merecen más repercusión de la que tienen. El sonido fue impecable, la selección de temas muy bien pensada y la entrega total durante cada minuto sobre el escenario.

El detalle que terminó de cerrar una noche perfecta llegó unos 30 minutos después del show: la banda salió del venue y se quedó firmando autógrafos, sacándose fotos y charlando con los fans que esperaron pacientemente. Sin poses, sin apuro, sin distancia. Ese gesto simple confirmó todo lo que la música ya había dicho adentro.

Una noche para aquellos que esperamos años que sucediera y para los que saben que este tipo de encuentros no se repiten dos veces de la misma manera. Ojalá la próxima sea pronto.

Como ya es una costumbre, agradecemos a Icarus Music por la producción del evento y la invitación, como así también a Martín DarkSoul por las fotos.